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Ál fin de vacaciones: Aún mejores de lo que creemos

caseta playaPor Andrés Hausmann

 

Ya empieza el calor y nos acercamos al verano. En esta época todos empezamos a sentir que las vacaciones se acercan. Todos (o casi todos) tenemos muy claro lo beneficioso y lo necesario que es poder disfrutar de unas vacaciones; pero pocas veces nos paramos a pensar qué beneficios tienen para nuestra salud las vacaciones, y qué características deben tener éstas para que realmente se produzcan esos cambios positivos sobre nuestra salud.

Uno de los beneficios más importantes es la reducción del estrés. El estilo de vida apresurado que tenemos, siempre pendientes del reloj y teniendo que cumplir con toda una serie de responsabilidades, puede terminar por acarrearnos sensaciones de estrés. Las vacaciones nos permiten relajarnos, disfrutar del tiempo, cambiar de aires, desconectar de nuestra rutina, hacer cosas diferentes, pararnos a disfrutar, etc,  consiguiendo con ello dos importantes beneficios: en caso de estar padeciendo estrés en nuestra vida diaria, lo reduce; y, si no lo tenemos, nos protege de su posible aparición, que tarde o temprano terminará pasándonos factura. Además las vacaciones nos permiten retomar la rutina a la vuelta con más fuerzas, más despejados y más descansados.

También funcionan como recompensa por todos los esfuerzos del año. Las vaciones deberían vivirse siempre como retribución por el esfuerzo y por el trabajo realizado durante el año. Es un tiempo que nos damos a nosotros mismos porque nos lo merecemos. Y el hecho de recompensarnos por nuestro trabajo genera un incremento de la autoestima y de nuestra propia valoración.

En las vacaciones viajamos, hacemos muchas actividades, conocemos gente nueva, probamos nuevas comidas… todo ello aumenta las sensaciones de disfrute y mejora el estado de ánimo o previene el riesgo de padecer síntomas depresivos. Es una época para acumular experiencias agradables, que nos faltan cuando estamos decaídos.

Y por último, no debemos olvidar cómo las vacaciones mejoran las relaciones de pareja y fomentan la unión de las familias. Las parejas necesitan tiempo de ocio, tiempo que les desconecte de los problemas, de las responsabilidades. Necesitan poder vivir experiencias agradables con su pareja. Las vacaciones ofrecen una oportunidad de pasar tiempo juntos haciendo actividades que ambos quieren hacer sin sentirse presionados por otras responsabilidades. Y, evidentemente, si es la familia entera quien sale, todos se benefician de las vacaciones. En muchas ocasiones no tenemos tiempo para pasar con nuestros hijos y jugar con ellos. Las vacaciones es el espacio en el que se refuerzan los vínculos y la sensación de pertenencia y disfrute en una familia.

Pero para conseguir todo esto, las vacaciones que elijamos deben cumplir con una serie de requisitos que favorezcan todos estos beneficios. En líneas generales podemos hablar de:

  • No estar pendientes de nada relacionado con el trabajo. A mucha gente le cuesta desconectar y durante las vacaciones sigue trabajando o pendiente del correo electrónico o del teléfono. En la medida de lo posible es importante entender que las vacaciones son un espacio para nosotros alejados del trabajo.
  • Cambiar de ambiente. Salir de la rutina, de ir a los mismos sitios. Es importante ir a lugares diferentes del habitual, no estar en el mismo entorno en el que se desarrolla nuestra forma de actuar habitual. Es una manera de permitirnos actuar de forma diferente, con otros horarios, con otro ritmo. No siempre es necesario viajar. Se trata de hacer diferentes actividades, cosas nuevas, que nos hagan sentir que “esto no es lo de siempre”.
  • Si es posible, conocer otras culturas y otras personas. La sensación de conocer cosas nuevas es siempre placentera y nos aporta muchas y valiosas experiencias.
  • Hacer esas cosas que siempre piensas que te gustaría hacer pero que, por falta de tiempo durante el año, no se hacen. Las vacaciones tienen que aportarnos un tiempo para nosotros, para lo que queramos. Nos lo hemos ganado y ya es hora de vivir la recompensa por nuestros esfuerzos.

Y finalmente lo que es mas importante: hay que disfrutarlas todo lo posible.

 

Sobre Víctor de la Torre

Licenciado en Psicología. Master en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid. Psicólogo colaborador de la Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. Amplia experiencia en evaluación y tratamiento psicológico y formación tanto en la Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid como en otros centros, asociaciones y empresas del Ámbito (Proyecto Hombre, INEFOC, Psicólogos Princesa, TEA Ediciones, IES Gerardo Diego de Pozuelo de Alarcón, Hospital Central de la Defensa, etc.). Miembro de la Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud (SEPCyS).

Un comentario

  1. Muy interesante tu reflexión pre-vacacional, compañero, que me ha dejado con unas ganas enormes de salir corriendo en dirección al primer destino paradisíaco que se me ocurra.

    Me ha gustado especialmente lo de la necesidad de vincularlas a los esfuerzos realizados durante el año, a modo de premio que nos concedemos a nosotros mismos. Los psicólogos nos sabemos la teoría, pero no está de más recordarlo de cara a la práctica, que a la hora de la verdad a todos se nos olvidan estas cosas.